Año 2024: En busca de la inversión perdida (II): Indicadores económicos

La economía española se enfrenta a un nuevo año de desaceleración; las previsiones son pesimistas, igual que ocurrió en los dos anteriores, en los que la realidad fue mejor que las previsiones, y mejor que en los otros grandes países europeos, pero peor de lo que se necesitaba para superar el estropicio producido por la pandemia y los confinamientos, en un país con la economía muy dependiente del turismo. Sólo a comienzos de 2023 se recuperó el nivel de PIB anterior a la crisis sanitaria.

La desaceleración ya se ha vivido en 2023: al cierre del tercer trimestre el PIB español crecía un 1,8% en tasa interanual, muy por debajo del 5,8% con que se cerró 2022 y también por debajo de los dos trimestres anteriores (4,1% en el primer trimestre y 2,0% en el segundo).

Si en 2022 la inflación se disparó, el 2023 ha sido el año de la reducción paulatina de ese indicador, al comparar con cifras ya muy elevadas en el año anterior. El indicador adelantado del IPC para diciembre se sitúa en el 3,1%, con una inflación subyacente del 3,8%. Son cifras muy positivas si se comparan con el 5,7% del diciembre anterior (7,0% para la subyacente) y sobre todo con los máximos que han llegado a alcanzar esas variables: un 10,8% en julio de 2022 para el dato general o un 7,6% en febrero de 2023 para la subyacente. El dato de diciembre, y la tendencia decreciente, sitúan a este indicador cerca de los valores deseados, en torno al 2%, si bien en un nivel de precios sensiblemente más alto que el de 2021, que no se ha visto compensado por el aumento de los salarios.

Los indicadores económicos no son malos. (FOTO: Banco de España. E.Madinaveitia)

Si el principal causante de la inflación en los años anteriores fue el alza del precio de la energía, que aumentó considerablemente con el inicio de la invasión de Ucrania por Rusia, en los últimos meses han sido los alimentos no elaborados (el otro componente de la subyacente) los que, debido en parte a la sequía, han complicado la situación. El precio de la energía sigue alto, pero se moderó a lo largo de 2023.

La confianza del consumidor, que había caído por debajo de los 60 puntos en el verano de 2022 (en una escala de 0 a 200) llegó a situarse en el 94,4 en julio de 2023, el mes de las elecciones legislativas, para volver a caer hasta el 70,5 en octubre y recuperarse algo, hasta el 76,7 en noviembre, todavía muy lejos de superar las cifras del centro de la escala, algo muy habitual entre 2015 y 2019.

El número de Afiliados a la Seguridad Social, el mejor indicador de empleo, se había acercado dos veces en toda nuestra historia a los 20 millones (a principios de 2008 y en julio de 2019) pero esa cifra parecía la línea roja que nuestra economía nunca lograba superar. Pero en abril de 2022 se rompió la barrera y el dato se ha mantenido ya siempre por encima de ese número mítico salvo en el mes de agosto de 2022. El año 2023 se cerró con 20.833.000 afiliados, 540.000 más que un año antes, si bien también en este indicador parece notarse una cierta desaceleración.

La Tasa de Paro cayó hasta el 11,6%, su nivel más bajo desde el primer trimestre de 2008, cuando se empezó a notar en nuestro país la crisis de las subprime.

La Prima de Riesgo, ese indicador que tanto nos asustó en los primeros años de la década de los 2010, se mantuvo en diciembre por debajo de los 100 puntos básicos, un valor que no genera grandes preocupaciones.

Tras un 2022 malo para los inversores, el año 2023 ha mostrado una tendencia al alza, de manera que, tras las subidas de los últimos meses, el IBEX 35 español supera los 10.000 puntos, situándose en valores similares a los anteriores a la pandemia.

El valor más preocupante sigue siendo el de la Deuda Pública, más aún en un entorno de tipos de interés crecientes como se ha vivido en 2023. A lo largo de ese año se ha situado siempre en el entorno del billón y medio de euros, y en las proximidades del 110% del PIB, cifras muy elevadas, pero que prácticamente no crecieron en ese año.

Las Ventas de Automóviles estaban creciendo a finales de noviembre un 15,35% respecto al año anterior y se situaban en los 1,11 millones en cifras anualizadas. Parece que lo peor de la crisis debida a la pandemia y a la falta de componentes ya se ha superado en este sector.

(*): Este artículo corresponde a la segunda parte del informe anual que escribí para el número de enero de IPMark y que ya se ha publicado en su versión digital.

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