El papel de la mujer

El pasado 21 de septiembre la asociación I+A (que, años después, para muchos de nosotros sigue siendo AEDEMO) organizó la jornada Investigación en femenino que, entre otras cosas puso de manifiesto un hecho: a pesar de que la Investigación es, desde hace ya muchos años, una profesión con predominio de mujeres, esa mayoría no se nota todavía en los puestos directivos de las empresas, (ni en la propia asociación, por otra parte).

Esa reflexión se puede extender a muchas otras profesiones, incluida la publicitaria, sobre todo en los puestos más relacionados con la creatividad, donde la proporción de mujeres directivas es, todavía, mínima. Creo que se está corrigiendo poco a poco; en Publicis, el grupo en el que trabajé mis últimos treinta años de profesión, se había conseguido la paridad en los puestos de dirección (o casi). De hecho mis últimos jefes, durante más de diez años, fueron jefas. No sé si se puede generalizar; no creo.

El autor con Mapi Merchante y Usúe Madinaveitia, dos de las ponentes en la jornada. (FOTO: E.Madinaveitia)

¿A qué se debe esta brecha de género?

En algunas profesiones se podría pensar que, aunque ahora sean mayoría, la llegada masiva de mujeres es reciente y muchas aún no han tenido tiempo de alcanzar las posiciones elevadas de las empresas.

Pero parece evidente que la causa no es sólo esa. La maternidad y el diferente peso por géneros que tienen, por inercia social, los cuidados y la conciliación familiar, tienen una influencia determinante en el tamaño de la brecha.

Mi experiencia a lo largo de casi cincuenta años de profesión es que la inteligencia o la capacidad de trabajo tienen poco que ver con el género y mucho más con la calidad de las personas. Sin proponérmelo (siempre elegí a las personas que iban a formar parte de mi equipo) me encontré en los últimos años con un equipo excelente, compuesto casi exclusivamente por mujeres: grandes personas y grandes investigadoras. Afortunadamente varias de ellas ya han alcanzado puestos directivos en las empresas en las que trabajan.

Creo que estamos en el buen camino. La brecha de género se reduce poco a poco, pero es importante empujar en esa dirección, para que el cierre no tarde cien años en llegar, como anticipan las previsiones de algunos estudios que se comentaron en el evento.

Jornadas como la organizada por I+A, que proyectan luz sobre el fenómeno, desde enfoques tan diferentes y complementarios como el emprendimiento, el discurso social y las iniciativas de apoyo, ayudan a visibilizar la dimensión del problema y pueden ser un paso más hacia su solución.

Todos saldremos ganando.

(*) Este artículo se publica en el número de octubre de la revista IPMark.

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