Mis lecturas de febrero de 2023

Febrero es un mes corto, pero aun así me dio tiempo de terminar tres libros, dos novelas y uno relacionado con la que fue mi profesión.

El primer libro que terminé fue El caso Alaska Sanders, de Joël Dicker. Empecé a leer a Dicker hace ya nueve años, cuando publicó La verdad sobre el caso Harry Quebert (curioso parecido con el título de la primera novela de Eduardo Mendoza). Esta es la sexta vez que me atrapa, aunque no siempre haya sido con la misma intensidad.

El caso Alaska Sanders, de Joël Dicker. (FOTO de la portada: E.Madinaveitia)

En esta ocasión vuelve a su estilo original, que ya empleaba en el primer libro que he citado y que podríamos llamar escritura en espiral: el caso se resuelve, pero cuando parece que está resuelto aparece un nuevo elemento que lo trastoca todo. Y así una y otra vez, con un tono cada vez más rocambolesco, hasta la explosión final.

Vuelven algunos de los personajes de los primeros libros: el escritor Marcus Goldman y el sargento Perry Gahalowood, a los que en esta ocasión ayuda una joven policía: Laura Donovan.

Un libro, un escritor, que te atrapa y no puedes dejar de leer, porque es muy ameno, pero al final no sabes si te han estado tomando el pelo durante casi 600 páginas.

Mi siguiente lectura fue muy diferente: Cualquier verano es un final, de Ray Loriga. Una novela que, con toques de humor, lleva a la reflexión sobre temas tan profundos y serios como la amistad, el amor, la vida, la muerte o la eutanasia,…

El autor padeció hace unos años un tumor cerebral, benigno pero muy invasivo, que le llevó al borde de la muerte y le hizo perder un ojo. Esta es la primera novela que publica tras su enfermedad. El narrador también tuvo un tumor cerebral, lo que nos lleva a pensar que en la novela no faltan los toques autobiográficos.

Cualquier verano es un final, de Ray Loriga. (FOTO de la portada: E.Madinaveitia).

Un libro brillante, con múltiples referencias culturales. Por el momento en que la leí, yo también acababa de perder la vista de un ojo y también había pasado una época de pensamientos muy pesimistas, me costaron las primeras páginas. Pero fui remontando según lo leía y, en resumen, disfruté con él.

Ray Loriga es mi vecino de la otra mano y podría decir que somos amigos (de esos que siempre tienen una cerveza pendiente, que estoy seguro compartiremos algún día: será nuestro diálogo de tuertos). Me regaló y dedicó su libro según abría el paquete en el que le llegaba a su casa. Unas semanas después acudí con Usúe, mi hija, al Ambito cultural de El Corte Inglés, donde mi también amigo Rafa Caunedo le realizó una entrevista brillante y, también, muy divertida, sobre este libro, su vida y sobre su obra en general.

La vuelta del autor tras sus problemas de salud se traduce en una novela muy interesante y entretenida, que hace pensar.

Silver Economy, de Presidentex. (FOTO de la portada: E.Madinaveitia)

Terminé febrero con una lectura, Silver Economy (Oportunidad de oro para las marcas), un libro que publicaron mis amigos de Presidentex: Agustín Medina, Francisco José González, Fernando Herrero y Juan Ramón Plana, con la inestimable colaboración del incombustible Fernando Montañés.

Los mayores son el nuevo target comercial (tienen tiempo, dinero y ganas de consumir) pero muchas marcas y sus agencias les ignoran. Eso es un gran error. Los autores se centran en esta realidad indiscutible y la van corroborando con un gran despliegue de datos económicos y de consumo de medios. Una realidad que está ahí, al alcance de todos, y que hace difícil de explicar la ignorancia en la que muchas marcas mantienen al grupo social en el que se concentra una buena parte de sus consumidores con mayor capacidad de gasto.

Una idea de la que ya he hablado aquí en diversas ocasiones, especialmente desde que, el año 2017 lanzamos #JubilARTE, el arte de jubilarte, un libro colaborativo en el que participaron cerca de cuarenta personas, alguna de ellas publicitarios y en que participó Juan Ramón Plana, uno de los autores de este libro.

Silver Economy se presentó a finales de pasado año en el espacio SOLO, en el centro de Madrid, donde se expone una sorprendente colección de arte contemporáneo. Conocer ese espacio fue un gran regalo para quienes asistimos a la presentación del libro.

El próximo día 3 de julio habrá una nueva presentación, esta vez en el ámbito de la Academia de la Publicidad, de la que varios de los autores son Académicos de Honor. Ese día yo no podré acompañarles porque estaré fuera de Madrid.

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