Mis lecturas de agosto de 2025

Agosto fue un mes de mucha actividad: muchos paseos, mucha playa, mucha familia…También escribí algunos de los relatos que forman parte de mi libro. Por cierto, pronto hablaré aquí de mi libro. Eso me llevó a leer algo menos que otros meses. En total terminé cuatro libros, un poco menos de lo que correspondería a un mes de verano mío normal.

Os cuento:

El primer libro que terminé fue Ahora y en la hora, de Héctor Abad Faciolince. Descubrí a este autor hace ya unos cuantos años, cuando el librero de La Modesta Librería, le recomendó a mi hija que me  regalara El olvido que seremos; unos años después le recomendó La Oculta. Luego ya no necesité recomendaciones y seguí leyendo otros textos del autor.

Faciolince tiene la capacidad de transformar vivencias personales en libros muy interesantes en los que los sentimientos se imponen y los valores humanos se expresan en toda su dimensión.

Ahora y en la hora, de Héctir Abad Faciloinca. (FOTO de la portada: E.Madinaveitia)

En esta ocasión, a partir de una traumática experiencia personal en Ucrania, el autor construye un libro complejo sobre el mal (y los malos), el valor (la cobardía), el azar, las relaciones familiares y literarias y la relación con la muerte. Un libro muy interesante y humano.

Con la guerra de Ucrania ya muy avanzada, el autor visitó ese país para asistir a una feria del libro y a conocer a sus traductoras ucranianas. Estaba cenando con otras personas en una pizzería cuando un misil ruso impactó en el local y mató a trece personas, entre ellas Victoria Arnelina, una de sus compañeras de mesa.

Vive así un sentimiento traumático ¿por qué yo, que era el más viejo, sigo con vida y una joven brillante, con toda una vida por vivir ya no está?

Un libro duro, brillante y con mucha materia sobre la que reflexionar.

La impostura, de Zadie Smith (FOTO de la portada: E.Madinaveitia)

Continué mis lecturas con La impostura, de Zadie Smith, una autora inglesa de ascendencia jamaicana. También en este caso había leído, unos cuantos años antes, otra obra: Tiempo de swing, que me había gustado.

La impostura está ambientada en el Londres del siglo XIX. La protagonista Eliza Touchet es antiesclavista y prima de William Ainsworth, escritor amigo de Dickens que, tras superar el éxito de Oliver Twist con su primera novela, va de fracaso en fracaso.

El centro del relato es un juicio por suplantación.

Se lee fácil, está escrito en capítulos muy cortos.

Una novela interesante, aunque en algunos momentos me pareció un poco confusa.

El último reducto, de Patricia D. Cornwell (FOTO de la portada: E.Madinaveitia)

El siguiente libro que leí; El último reducto, de Patricia D. Cornwell, llegó a mis manos de una manera especial: en la presentación sel último libro de Juan Ramón Plana le acompañaron en el escenario un buen número de sus amigos. Entre ellos el fundador de la ONG La biblioteca del abuelo, que se encarga de recoger esas bibliotecas que los hijos o los nietos no pueden trasladar a sus casas y darles una nueva vida. En la bolsa con regalos que entregó al final (¡es admirable cómo monta sus presentaciones Juan Ramón!) había un libro, de tercera o cuarta mano: este.

Yo no conocía a la autora, ni a su protagonista, la doctora Skarpeta, una médica forense que investiga crímenes. Luego he visto que ambas son bastante conocidas.

En esta ocasión la forense protagonista, que investiga a un asesino en serie, acaba siendo acusada de uno de los asesinatos que tenía entre manos.

La muy catastrófica visita al zoo, de Jöel Dicker. (FOTO de la portada: E.Madinaveitia)

El conjunto acaba siendo una novela entretenida y fácil de leer, aunque el final me pareció bastante artificial.

Terminé mis lecturas del mes con La muy catastrófica visita al zoo, de Jöel Dicker, un libro que leímos en familia, casi a la vez, mi nieto, mi hija y alguna de mis hermanas. Fue muy interesante comparar los comentarios, especialmente los de mi nieto Unax.

Veo en mi cuaderno que es la octava obre que leo de Dicker, al que conocí cuando publicó en 2014 La verdad sobre el caso Harry Quebert, que me pareció una muy buena primera novela del que entonces era un joven autor suizo. La trayectoria posterior ha sido un tanto irregular, aunque predominan sus novelas entretenidas, con giros sorprendentes a lo largo del texto.

En esta ocasión cambia de registro para escribir una novela para toda la familia: la narradora es una niña y los giros de guion se producen en cada capítulo de una obra breve pero muy entretenida.

 

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