Mis lecturas de octubre de 2024

Octubre no fue un mes de grandes lecturas por mi parte. Por razones médicas, tenía durante mucho rato mi cabeza en otros temas. Aun así, terminé tres libros.

El primer libro que terminé, prácticamente en una sentada, fue Historia de las agencias de medios, un libro escrito por mi amigo Enrique Yarza y que inicialmente apunté como El medio es el mensaje. Luego me dí cuenta de que la famosa frase de Marshall McLuhan en realidad se utilizaba en el anuncio de Central Media, la empresa en la que yo trabajé, que se reproduce en la portada.

El libro forma parte de la colección que está publicando la Academia de la Publicidad con la colaboración del Centro de Documentación Publicitaria, que dirige otro amigo: Sergio Rodríguez.

Historia de las agencias de medios, de Enrique Yarza. (FOTO de la portada: E.Madinaveitia).

Partiendo de la situación social en la que se movía la publicidad en la segunda mitad del siglo XX, Yarza hace un rápido repaso de la evolución de esa actividad, desde su origen en las distribuidoras, pasando por las centrales de compras y las centrales de medios, para llegar a comienzos de este siglo a la actual consideración como agencias de medios.

El libro está adornado por numerosas imágenes de campañas de publicidad, tanto de las propias agencias como de alguno de sus clientes. El autor, que vivió la evolución del sector prácticamente desde sus primeros momentos, opta por tratar el tema con ligereza, sin profundizar en el análisis, para hacerlo de fácil lectura. Se adapta así al estilo de la colección, no muy partidaria de textos largos.

Me gusta mucho cómo escribe Amor Towles; La autopista Lincoln fue uno de los libros que más me gustaron entre los que leí en 2023. Ese octubre leí Mesa para dos: es un libro en el que se reúnen seis relatos muy bien construidos y una novela corta (en realidad no tan corta: con unas 230 páginas podría perfectamente haberse editado por separado en su propio libro).

Portada de Mesa para dos, de Amor Towles. (FOTO: E.Madinaveitia)

La novela,con capítulos que casi se podrían leer como relatos independientes en sí mismos, es muy amena e interesante Un retrato del Hollywood de los años treinta, con sus fastos y su sordidez, muy bien reflejados. Una pequeña anécdota se convierte en una novela negra, con giros inesperados.

El título, creo recordar, se debe a que, tanto en los relatos como en la novela, siempre se produce alguna escena en la que una pareja comparte mesa.

Un libro magnífico, que me dejó con ganas de leer otros del autor. Seguro que lo haré pronto.

Terminé el mes con Café abismo, de Sara Babiker. Sara es compañera de facultad de Usúe, mi hija, y una de sus mejores amigas; fuimos juntos a la presentación y pude charlar unos momentos con la autora.

Portada de Café Abismo, de Sara Babiker. (FOTO: E.Madinaveitia)

Es un libro militante, una mezcla de realidad, de crítica social y de utopía, una utopía que no se llega a concretar del todo. Se desarrolla en un barrio cualquiera de una gran ciudad, a lo largo de cuatro décadas, desde el pasado al futuro.

Los cambios de la vida alrededor de un mercado de barrio, la difícil integración de los inmigrantes, siempre sospechosos aun cuando sean buenos alumnos, la sustitución del comercio tradicional por casas de apuestas, dispuestas a corromper a la juventud, o por franquicias sin personalidad,… Un retrato de lo que está pasando en tantos barrios de nuestras ciudades.

Ya desde la imagen que ilustra la portada se puede intuir el carácter reivindicativo de la obra: con la fregona guiando al pueblo.

Un libro interesante y bien escrito, sobre una realidad que está ahí pero nos resistimos a ver.

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