Hace justo una semana, el pasado 28 de octubre, se cumplían 70 años de la primera emisión de televisión en España. Desde los desaparecidos estudios del Paseo de la Habana de Madrid se emitió para los, dicen, 500 receptores que había por la zona.
Empezaba entonces una gran aventura que no ha dejado de crecer y de influir en la vida de las personas y de la sociedad.
A aquellos años de oferta única y escasa demanda siguieron otros con un medio creciente en oferta y que llega a, prácticamente toda la población. Lejos de morir, como tantas veces se ha profetizado, se reinventa, llega a todo tipo de dispositivos y ocupa, en una u otra versión, una gran parte del tiempo de ocio de la población.

Estoy seguro de que TVE tenía `preparada una gran programación para el día de su cumpleaños, pero todo se fue al traste con el desgraciado accidente que nos dejó en shock a todos. Yo mismo pensaba dedicarle un artículo de este blog a la casa en la que tanto aprendí y a la que dediqué quince años de mi vida. Pero también me quedé noqueado.
Ahora que han pasado siete días más estamos asistiendo al nacimiento de una nueva cadena de televisión, La Séptima, una cadena que tendrá que buscarse un hueco en los mandos de los televisores y, sobre todo, en el tiempo y la atención de los espectadores.
Hoy he visto cómo será la primera parrilla de programación, en la que predominan los programas de tertulias y que recupera el espíritu de La Clave, con una película seguida de coloquio.
Casi a la vez ha visto duras críticas a esa parrilla y esos contenidos, «que se van a estrellar«, decían.
Desconozco los objetivos de audiencia de Contreras y su equipo, pero supongo que no serán demasiado ambiciosos. Son gente con mucha experiencia y saben la jungla en la que se meten.
No sé si los críticos recuerdan las parrillas con las que nacieron otras cadenas, incluida alguna de las que luego triunfaron y fueron líderes.
Lo importante no es cómo se nace, sino ser capaz de adecuar los objetivos a los recursos.
Moverse en un panorama tan complejo como el actual exige una buena brújula y alguien con fuerza e ideas al timón.
Estoy seguro que ninguna de esas dos cosas les faltan.
Desde aquí les deseo mucha suerte y éxito en el cumplimiento de sus objetivos.