La Academia de la Publicidad tiene ya un nuevo Académico de Honor, nada menos que José Carlos Gutiérrez.
Me hace tanto ilusión, casi, como si el elegido hubiera sido yo. Y eso es mucho decir.
José Carlos es un gran profesional, ha sido un gran empresario cuando le ha tocado, es siempre una gran persona y, para mí, sobre todo, un gran amigo.
Nuestros caminos se cruzaron a mediados de los años ochenta, cuando coincidimos en la comisión técnica de la AIMC, se juntaron cuando yo di el salto al lado publicitario del mercado y, desde entonces caminamos juntos durante toda aquella década de los noventa, siempre con su dirección serena y poco intrusiva, dejando hacer cuando pensaba que sus equipos estábamos haciendo las cosas bien.

Luego él decidió cambiar de rumbo, por unas razones personales que siempre admiré, para poder conciliar mejor con su vida familiar.
La vida, es lo que tiene, se le complicó un poco y se vio obligado a comprar la empresa en la que trabajaba y convertirse en empresario, como recordó en su discurso como Académico de Honor del pasado 30 de septiembre. Como todo lo que le ha tocado hacer, eso también lo hizo bien: su empresa ha sido una gran empresa, con grandes equipos. Siempre creyó en las personas de las que se rodeaba.
Y nunca dejó de colaborar con las asociaciones del mercado, algunas de las cuales dirigió durante un tiempo: AEDEMO; AIMC, La FEDE…Es probable que me deje alguna.
José Carlos es un gran defensor de la publicidad, como actividad, como profesión y como negocio.
Ahora plantea la posibilidad de crear una Asociación Española de Publicitarios, a la manera de la que los anunciantes constituyeron con éxito hace ya más de sesenta años.
En estos tiempos convulsos para la sociedad y también para la publicidad, seguro que esa asociación jugaría un gran papel.
Aunque José Carlos al jubilarse se prometió alejarse de todo lo que tuviera que ver con la profesión, está claro que, si se lo propone, aún puede jugar un gran papel.
En todo caso: Enhorabuena a la Academia por elegir a un hombre de medios y enhorabuena ¡cómo no! a José Carlos.
(*) Escribí este artículo para el número de octubre de la revista IPMark, como un homenaje más de los muchos que estará recibiendo mi amigo José Carlos Gutiérrez.
Yo también me alegro mucho del reconocimiento a José Carlos. Nada más merecido ni más justo. Recuerdo con mucho agrado todas las coincidencias profesionales y personales que tuve con él