La ambición de bienvivir

La última semana de febrero, The Cocktail Analisys presentó el informe en el que resume los datos sociales más relevantes que se extraen de los más de 300 estudios que realizan cada año para diferentes clientes.

El informe es siempre interesante, más aún en este año en el que vivimos cambios muy significativos. Contiene una buena cantidad de consejos para las marcas, que no voy a tocar en este artículo.

La sociedad vive un momento en el que la máxima aspiración es el “Bienvivir”. El peso del presente parece llenarlo todo. El pasado, las tradiciones, lo que ya hemos vivido, pierden importancia, mientras que, ante la pérdida de confianza en el progreso, el futuro de desdibuja.

En consecuencia, el presente debe encontrar sentido por sí mismo. Esto lleva a las personas a querer aprovechar el tiempo de una forma que roza la ansiedad; hay que estar constantemente haciendo algo. Y mejor algo que ofrezca resultados medibles, porque hay una tendencia a medirlo todo.

Felipe Romero, coordinados del estudio, mientras hacía un resumen en la cadena 24 Horas. (IMAGEN tomada de RTVE).

La salud mental, cuidarla antes de que sea tarde, se ha convertido en un motor importante. De ahí la relevancia de actividades como la relajación o la meditación. Gana peso el equilibrio entre los aspectos personales y los profesionales.

Dentro de los personales se pueden detectar algunos signos: aumenta considerablemente el número de operaciones de estética, el consumo de bebidas energéticas y de complementos alimenticios, a la vez que se ha popularizado el uso de fármacos, como el Ozempic, para bajar de peso.

Aunque las administraciones puedan presentar datos económicos que muestran una cierta recuperación, los ciudadanos han visto cómo se reducía su poder adquisitivo; eso ha llevado a la desconfianza en las políticas llevadas a cabo. En todas las elecciones recientes que se han celebrado en diferentes países, los gobiernos han perdido votos.

En paralelo, una parte de la población cuestiona la ciencia y sus avances, mientras se ve a la tecnología como una amenaza. Se duda también sobre el valor del dinero, muy perjudicado por la inflación; se desconfía de la posibilidad de llegar a ser lo que se quiere.

Y todo ello en un mundo en el que se desmorona el orden internacional que había proporcionado una cierta estabilidad (al menos en algunas zonas) en los últimos ochenta años.

El estudio se había presentado antes de la encerrona en forma de rueda de prensa organizada por Trump para humillar al presidente Zelensky. Tras ella se refuerza la impresión de que estamos a las puertas de un nuevo equilibrio internacional de influencias, en el que los otros grandes no quieren contar con Europa.

(*): Este artículo se ha publicado en el número de marzo de la revista IPMark, en mi columna Desde mi atalaya.

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