Mis lecturas de agosto de 2023

Agosto fue un mes de perfectas vacaciones en la playa: familia, paseos, muchas comidas fuera de casa, excursiones cortas y mucho tiempo para leer. En total conseguí terminar siete libros, casi todos novelas, pero de temáticas variadas.

El primero que terminé fue Retratarte, de Carlos del Amor, el reportero de cultura de TVE al que profeso una gran admiración. Como suelo hacer con los libros de no ficción lo había ido alternando con otros a lo largo del mes anterior; creo que lo compré en la Feria del Libro.

Retratarte, de Carlos del Amor. (FOTO de la portada: E.Madinaveitia)

Como sus reportajes, como otros libros anteriores, Retratarte es una pequeña joya. El libro consta de 35 artículos breves acerca de otros tantos retratos más o menos conocidos (algunos mucho, otros no tanto) glosados por un apasionado del arte como es el autor. En cada caso incluye un pequeño relato, imaginado por el autor, y una breve aproximación a la vida o la obra del pintor autor del retrato.

Me gustó mucho, como todo lo que veo o leo de este interesante periodista.

El resto de mis lecturas de ese mes fueron diferentes novelas.

Empecé con Fortuna, de Hernán Díaz, un excelente escritor argentino que escribe en inglés en Estados Unidos. Premio Pulitzer de ese año.

Fortuna, de Hernán Díaz. (FOTO de la Portada: E.Madinaveitia)

La novela se desarrolla en Estados Unidos en el primer tercio del siglo XX. Es la historia de un magnate de esa época que sortea (o provoca, según algunos puntos de vista) el crack del 29. Está escrito desde varios puntos de vista: es una novela, una investigación, un diario. Me pareció un gran libro, muy interesante, absolutamente recomendable. Yo también lo compré por una recomendación: escuché una entrevista con el autor en el programa El ojo crítico, en RNE.

El otro yo, de Rafael Caunedo. (FOTO de la portada: E.Madinaveitia).

Sigo a Rafael Caunedo desde que publicó su primera novela, Plan B, hace ya unos cuantos años. Rafa es el marido de una antigua compañera de trabajo y ha acabado siendo un buen amigo. Ese verano leí El otro yo, una novela fascinante sobre el éxito y la culpa, la impostura y la traición. No es un thriller, ni una novela de género, pero explora como pocas la psicología de sus personajes. En mi opinión es la mejor del autor (y creo que he leído todas sus novelas), el libro más logrado, más redondo. Un caso perfecto de impostor: el hijo de un escritor famoso, recibe el encargo de ir publicando las novelas postreras de su padre, afectado de Alzheimer. Unos años después gana un prestigioso premio literario. A partir de ahí, la trama se va complicando. Es una novela muy amena y muy bien llevada. Me encantó leerla; es muy recomendable.

Los genios, de Jaime Bayly. (FOTO de la portada: E.Madinaveitia)

Los genios, de Jaime Bayly, no es exactamente una novela. O sí. El autor triunfó a finales de los noventa con novelas como Los últimos días de la Prensa o Los amigos que perdí, siempre con un anclaje en la realidad.

Luego ha triunfado también en la televisión, como presentador y entrevistador y ha hecho sus pinitos en la política de su país, Perú.

En esta ocasión a partir de un hecho real, la ruptura de la amistad entre Vargas Llosa y García Márquez, Bayly construye una divertida narración sobre el boom de la literatura latinoamericana con esos dos personajes centrales y todo un ejército de excelentes secundarios: Jorge Edwards, Carlos Fuentes, Pablo Neruda, Alfredo Bryce Echenique, Julio Ramón Ribeyro, Carlos Barral, Juan Marsé…y muchísimos más. Hasta tiene un cameo Isabel Preysler de joven, supongo que como una premonición de lo que ocurriría muchos años después.

Es un libro muy divertido, como otras obras del autor. Seguramente no es gran literatura, pero se lee muy bien, siempre con una sonrisa.

El libro negro de las horas, de Eva García Sáenz de Urturi. (FOTO de la portada: E.Madinaveitia)

Continué con El libro negro de las horas, de la vitoriana Eva García Sáenz de Urturi. Es una novela negra, de asesinatos, ambientada en el mundo de la bibliofilia, que se tiñe de luto con varias muertes encadenadas en Vitoria y Madrid; el ex inspector Kraken vuelve para investigar unas muertes que le atañen personalmente. Sus andanzas le llevan a recorrer diversos lugares de las capitales de España y del País Vasco, además de algunos pueblos de la Montaña Alavesa. Muy entretenida; mantiene el interés a lo largo del libro. Una lectura entretenida, apropiada para esas tardes de verano en las que parece que nada puede ocurrir.

La mujer helada, de Annie Ernaux. (FOYO de la portada: E.Madinaveitia)

Ya en el último tramo del mes leí La mujer helada, de Annie Ernaux, la reciente premio Nobel. La empecé con una cierta prevención porque en el grupo de Lectores en el que compartimos opiniones la autora no está muy bien vista. Pero me gustó.

La hija de una tendera de pueblo estudia en la universidad y se casa con un ejecutivo para ser madre y ama de casa: la triste historia de las mujeres de los sesenta…¿y de ahora?

Me parece una buena manera de contar la historia de una generación de mujeres, intermedia entre la mía y la de mi madre, la autora es unos años mayor que yo, con las limitaciones que la sociedad les imponía; incluso en un país, como Francia, mucho más abierto que el nuestro en esa época.

Me pareció muy interesante y bien escrita/traducida.

Las madres, de Carmen Mola. (FOTO de la portada: E.Madinaveitia)

Terminé el mes con Las Madres, de Carmen Mola. Había llegado a un grado de saturación bastante alto con la violencia y las truculencias excesivas de las novelas anteriores de estos autores y pensaba darme unas vacaciones. Cada vez que leía un nuevo título me decía que ese sería el último. Además cuando ganaron un premio y se confirmó lo que ya se sospechaba, que el seudónimo oculta a tres guionistas de series de televisión, el morbo anterior cambió de sentido. Luego les vi que estaban firmando en la Feria del Libro (y ni siquiera había que hacer cola) y volví a picar. Se trata de otro caso de la detective Elena Blanco y su equipo de la BAC. No faltan las habituales truculencias y crueldades gratuitas. En esta ocasión se relaciona con la corrupción policial a gran escala. Es vibrante, rápida e interesante, pero…otra vez he pensado que será la última. Seguramente hasta que alguien me hable bien de la nueva, o vuelva a ver a los autores, o…

Porque está claro que estas novelas enganchan. Las Madres mantiene el interés y es muy entretenida de leer si te olvidas de las truculencias.

4 comentarios en «Mis lecturas de agosto de 2023»

  1. Gracias Eduardo por el post. Siempre aprendo mucho leyéndolo y descubro libros muy interesantes. Yo también admiro mucho a Carlos del Amor, tengo que decidirme a comprar y leer algún libro suyo. Carmen Mola no me llamaba la atención y creo que leyéndote, en principio, no me animo a descubrirlos. Todos los demás me los apunto, como otros tantos que tengo pendientes. Por mí parte, he empezado «La perla» de Steinbeck y terminé entre otros» Los días perfectos» de Jacobo Bergareche, que no me disgusta, pero tampoco acaba de convencerme. Un saludo.

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  2. Muchas gracias, Mariángeles. Tus comentarios me animan a seguir.
    Yo leí «La perla» hace muchos años; demasiados para acordarme bien. Pero me queda una buena sensación, seguro que me gustó.
    A ver si me voy poniendo al día, que llevo demasiado retraso.

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