Los jóvenes y la televisión

A principios de marzo se celebró en Palma de Mallorca el 39º seminario de AEDEMO de TV. Todo un clásico que se promociona como el mayor evento sobre televisión en Europa y probablemente lo sea.

A lo largo de muchos años participé en esos seminarios, que forman una parte importante en la vida de quienes nos hemos dedicado a la investigación de medios. En muchas ocasiones fui como ponente, incluso en dos gané el premio a la mejor ponencia. Siempre me sentaba en las primeras filas y casi siempre hacía alguna pregunta.

Torrespaña, símbolo de la televisión tradicional, entre nubarrones. (FOTO: E.Madinaveitia)

Nunca conseguí que me invitaran a moderar una mesa redonda o una jornada de apertura. Hace ya cuatro años que no acudo; la última, poco antes de mi jubilación y de la pandemia, invitado por ZenithBR, mis amigos de Valencia. Siempre se lo agradeceré.

Llevamos muchos años anunciando la muerte de la televisión, un muerto que siempre nos ofrece nuevos síntomas de vida. Parece que eso no ha cambiado: aunque se muera, o la maten, todos los años, la televisión está más viva que nunca.

Ahora lo que toca es analizar a los jóvenesque ya no ven la televisión”, o al menos eso creen, o esa es la imagen que se tiene de ellos.

Para hacerme una idea de lo que se trató en Palma he hablado con algunos amigos que sí asistieron y también he escuchado el podcast de Barlovento en el que José Manuel Eleta le cuenta a Valeria Querol el resumen de lo que ocurrió durante esos días.

Las dos ponencias ganadoras abordaban el tema de los jóvenes y sus cambios de comportamiento en su consumo audiovisual. Creo que esa es la base de la transformación: la televisión tradicional envejece a la vez que envejecen sus espectadores. No es una novedad: ya ocurrió con la radio, o con la prensa en papel. Las nuevas generaciones se comportan de manera diferente. Desde los medios se puede abordar el problema tratando de adaptarse a los gustos de los más jóvenes creando nuevos contenidos mejor adaptados. O se puede seguir haciendo más o menos lo mismo que antes para mantener a los consumidores actuales, aunque envejezcan y comprometan el futuro. Casi siempre se opta por la segunda opción. Y son los nuevos actores, que pueden arriesgar con nuevos contenidos sin el temor de perder una audiencia que aún no han consolidado, quienes consiguen ganar la nueva batalla.

La televisión tradicional envejece, pero de momento sigue siendo el rey, aunque algunos príncipes vayan ganado poder. En los planes de medios no se puede prescindir de la primera para lograr pronto cobertura, ni de los segundos para conseguir llegar a otros públicos y alcanzar la necesaria cobertura incremental.

Me ha parecido muy interesante el punto de vista de Eleta sobre las métricas: cada vez se ofrecen más métricas diferentes, que suelen ser complejas. El problema no es tanto que sean difíciles de entender como que sean difíciles de explicar. También la reflexión sobre la conveniencia de organizar la investigación como un JIC. Estos dos temas, seguro, darían para una nueva columna.

(*) Este artículo se publicó primero en forma de columna en la sección Mi atalaya, en el número de abril de la revista IPMark.

2 comentarios en «Los jóvenes y la televisión»

  1. Interesante, como siempre.
    Una cuestión, que se trata pocas veces y en cambio es muy relevante a efectos de inversiones en canales destinados a los jóvenes, es lo efímero de los canales y soportes alternativos que utilizan y siguen los targets jóvenes.
    Hace apenas un par de años (quizá incluso menos) muchos podrían haber aventurado que Twitch estaba en disposición de hacer el “asalto al poder” de lo audiovisual para la Generación Z. No hubiera sido opinión descabellada a la vista del seguimiento y crecimiento por parte del target, de distintos “comunicadores/influencers” y formatos de contenidos que triunfaban en ese momento.
    Quien hubiera puesto demasiados huevos en esa cesta, ahora tendría una maravillosa tortilla.
    Otros medios suscitan menos pasiones, están menos de moda, tienen tendencias decrecientes,… pero siguen con una fuerza suficiente para seguir siendo de “obligado uso” en una planificación que pretenda llegar de manera significativa a ese público.

    Como se vio en el referido AedemoTV, los “abandonistas” tienen toda la pinta de ser los modernos “yo solo veo los documentales de La2”.

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    • Muchas gracias, Luisfer.
      Como siempre, muy atinados tus comentarios. El ejemplo de Twitch es muy representativo de lo que ocurre con este target y con muchas de las novedades que se van a comer el mundo y acaban durando dos temporadas. Eso, que había ocurrido siempre, se ha acelerado y multiplicado con la digitalización.

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