Mis lecturas de julio de 2024

En julio ya estábamos en la casa de Santiago de la Ribera, algo más de vacaciones aún que el resto del año. Veo que fue uno de los meses del año en que terminé más libros, aunque tampoco fuera una cifra exagerada.

Las deliciosas historias de la taberna Kamogawa, de Hisashi KasiWai. (FOTO de la portada: E.Madinaveitia)

Hacía tiempo que no me aproximaba a la cultura japonesa. El primer libro que terminé fue Las deliciosas historias de la taberna Kamogawa, de Hisashi Kashiwai, un libro curioso. Un detective gastronómico ayuda a encontrar, por encargo, los sabores que permanecen en la memoria de sus clientes tras muchos años. Con la ayuda de su hija consigue encontrar los restaurantes, o las familias en las que se siguen haciendo.

De paso, el autor nos regala todo un tratado sobre gastronomía, cultura y cerámica japonesas.

Es una novela interesante y fácil de leer. Creo que yo la habría disfrutado más si la cocina japonesa, que conozco poco, estuviera entre mis preferidas. Pero siempre es bueno conocer otros temas.

Con todo, me pareció un libro interesante.

Continué con Los alemanes, de Sergio del Molino.

No llegué a leer La España vacía, el libro con el que se hizo famoso y que tanta cola política ha traído. Sí leí a cambio, Contra la España vacía, una recopilación de artículos en la que aprovechaba el tirón del libro anterior, pero que no me entusiasmó. Creo que fue el verano anterior cuando leí Un tal González, la biografía novelada del Presidente de los años ochenta. Este sí me pareció interesante y bien escrito.

Los alemanes, de Sergio del Molino. (FOTO de la portada: E.Madinaveitia)

Así que, como vi buenas críticas de Los alemanes, lo compré en la Feria del Libro. Se trata de una curiosa novela, con base histórica: los alemanes del Camerún son un grupo que llegó a Zaragoza durante la Primera Guerra Mundial, expulsados cuando los aliados conquistaron la antigua colonia alemana.

La acción transcurre en la actualidad, más de cien años después de los hechos, cuando alguno de sus descendientes tiene que afrontar el peso de la culpa por los hechos de sus antepasados.

Formalmente también es curiosa: está escrita toda en primera persona, pero hay hasta cinco voces diferentes, que se identifican en el título de cada capítulo.

Seguí con una historia familiar: Los retos del verano, de Usúe Madinaveitia, mi hija y con ilustraciones de mi nieto Unax Fernández, que entonce tenía diez años.

El reto del verano, de Usúe Madinaveitia. (FOTO de la portada: E.Madinaveitia)

El libro lleva por subtítulo Cómo sobrevivir a la convivencia y disfrutar del verano en familia en 33 retos y ejercicios, y es una recopilación adaptada de los e.mails que envió durante el verano anterior en su comunidad de madres. Un conjunto de reflexiones, retos y consejos a partir de anécdotas vividas a lo largo del verano. Breve, interesante, fácil de leer y útil.

Escrito por mi hija e ilustrado por mi nieto. ¿No es para estar orgulloso? ¡Ah! aún se puede adquirir en Amazon. Y seguro que no será el último libro de Usúe.

También compré en la Feria del Libro Melancolía, de Jon Fosse, que entonces era el Premio Nobel más reciente. Es un libro breve, pero aun así se me hizo cuesta arriba. Tanto en el grupo de Lectores como mi sobrina Mariángeles, que es buena lectora, me habían hablado bien del autor. Seguramente sería de otros libros. Pero parece que yo no hice bien la elección; no me gustó. El libro me pareció premioso, muy obsesivo (casi dos tercios del libro describen, y viven, una obsesión); otra parte es la vejez, con un tinte escatológico que me resultó desagradable, quizá porque ya no lo veo muy lejano.

Salvo que alguien me haga una recomendación muy ferviente, me temo que no le daré más oportunidades a Fosse. Como dice una amiga, hay muchos libros buenos y la vida es muy corta para perder tiempo leyendo libros que no te gustan.

Shostakovich contra Stalin. (FOTO: E.Madinaveitia)

Me gustó mucho más Shostakóvich contra Stalin, de Xavier Güell, también comprada en la Feria del Libro y, en este caso además, firmada y dedicada por el autor, que compartió con nosotros mucho tiempo y nos regaló una explicación interesante.

Xavier Güell es director de orquesta antes, y por encima, de novelista. Y se nota.

Shostakivich, que acabó siendo el máximo representante de la música soviética, se enfrenta a las veleidades y arbitrariedades de su líder, el tirano Stalin, con grave riesgo de sufrir la misma suerte que muchos de sus amigos: la muerte o el destierro.

El libro es, además un tratado sobre la música del siglo XX, y sobre música en general. Me quedé con la sensación de que esa parte, que me gustó mucho, la habría disfrutado más si mi cultura musical y mis conocimientos de música clásica fueran más profundos.

El autor de Shostakovich con Eduardo Madinaveitia y Maxi Herrera. (FOTO: Usúe Madinaveitia)

Es un libro muy recomendable, aunque algunas partes sean difíciles de seguir por un lego en música como soy yo.

Pero me gustó mucho y lo recomiendo sin dudas. Además el autor fue muy simpático con nosotros.

Un animal salvaje, de Jöel Dicker. (FOTO de la portada: E.Madinaveitia)

Terminé el mes leyendo Un animal salvaje, de Jöel Dicker. He leído casi todo lo que ha publicado el autor suizo desde aquel La verdad sobre el caso Harry Quebert. Y, aunque ha tenido algunos altibajos, casi nunca me ha decepcionado.

En Un animal salvaje creo que ha recuperado su mejor pulso narrativo

En este caso se trata de un thriller muy entretenido, con numerosos giros inesperados en la trama. Cuando ya parece que es imposible dar una vuelta más en el guion, Dicker lo consigue y mantiene todo el interés. Nada es lo que parece (o sí) en un juego en el que los saltos adelante y atrás en el tiempo son constantes.

Poco a poco voy poniéndome al día. Había acumulado mucho retraso.

 

2 comentarios en «Mis lecturas de julio de 2024»

  1. ¡Qué interesante todo lo que comentas, Eduardo! Fosse es raro de leer. Yo leí » Trilogía», me gustó, pero necesito que pase mucho tiempo hasta que lea otro. Me influyó para leerlo con buenos ojos el entusiasmo que le puso mi compañera profesora de filosofía, de quien siempre respeto mucho sus recomendaciones. Tengo que elegir como próximas lecturas algunas de las que tú comentas. Muchos y muy buenos libros. Gracias.

    Responder

Deja un comentario