No se llegó a la paz entre Rusia y Ucrania y cada vez se ve más claro que, si en algún momento llega esa paz, habrá un ganador, el agresor, y un perdedor, el agredido. Como dijo Trump, Zelensky es un perdedor, no tiene buenas cartas.
En Oriente Medio se firmó un acuerdo de alto el fuego, sin presencia de los contendientes. No se consiguió la paz, pero al menos disminuyó la intensidad de los ataques de Israel. Y Hamás ha entregado a todos los rehenes, incluso a los fallecidos, que decía eran difíciles de identificar; eso reduciría los argumentos para continuar los ataques sobre la franja, que tres meses después continúan y que se extienden a la Cisjordania ocupada, donde los colonos, muy crecidos y apoyados por el ejército israelí atacan a los palestinos para echarles de sus tierras.
Cerrábamos el año anterior sorprendidos por la rápida caída del régimen sirio de los Al Assad y sin saber muy bien si la situación evolucionaría hacia la paz. No se ha alcanzado la paz completa entre las diferentes etnias del país, pero Ahmed al-Charaa, el nuevo presidente parece avanzar por buen camino y ha recibido el reconocimiento internacional. La imagen del antiguo “terrorista más buscado” recibido con todos los honores en la Casa Blanca parece un símbolo de la nueva situación.
Si en los últimos meses de 2025 se cernía una amenaza sobre Venezuela, con el despliegue de un amplio dispositivo naval norteamericano en el Caribe frente a sus costas y la destrucción de supuestas narcolanchas, la amenaza se convirtió en real el día 3 de enero, cuando tropas estadounidenses bombardearon basase militares y secuestraron al presidente Maduro en su residencia.
El impredecible Trump toma el poder en el país caribeño, anuncia que lo hace por el petróleo y mantiene como su presidenta de paja a Delcy Rodríguez, la que era segunda de Maduro. De María Corina, o de Edmundo González, el muy probable ganador de las elecciones del año anterior, hace como Cervantes en el comienzo del Quijote: “no quiero acordarme”.
El nuevo orden mundial que se dibuja con la presidencia de Trump incluye otra vez, como hace unas décadas, una intromisión fuerte de Estados Unidos en los países de Latinoamérica. De momento se interfiere en los procesos electorales apoyando o rechazando a los candidatos según el criterio del gran líder.

Y no solo en Latinoamérica. Trump empezó su mandato amenazando a algunos de sus aliados incluso con un posible uso de la fuerza: a Canadá (que debería convertirse en el estado 51) a Dinamarca, a la que amenazó con arrebatarle Groenlandia, (algo que cobra nueva fuerza en enero, tras su éxito en Venezuela) a Panamá, donde recuperaría el Canal y a Europa, a la que exigió la compra de material militar en unas cantidades nunca antes previstas. Y a todos, aliados o no, con la elevación de los aranceles, un juego de cifras que subían y bajaban constantemente, ahora voy, luego vengo, en función de factores no siempre ligados a la economía (la subida de aranceles a Brasil por la condena de Bolsonaro por su intento de golpe de estado es un buen ejemplo).
Como contraste, Trump no ha podido impedir que Zhoran Mamdani, un joven socialista, además musulmán, haya sido elegido alcalde de Nueva York, no solo la ciudad más importante de su país, sino también la que proyecta una buena parte de su imagen exterior.
La pelea entre Estados Unidos y China por la hegemonía ha sido uno de los campos en los que se producían las noticias cambiantes sobre aranceles, pero no solo eso: Tik Tok, uno de los principales actores en el actual escenario publicitario mundial, ha tenido un protagonismo que, seguro, la empresa no deseaba. Las acusaciones sobre posible espionaje a favor de China obligaron a la empresa a buscar un socio, o un comprador, norteamericano.
Japón eligió por primera vez a una mujer como primera ministra, pero, eso sí, de ideología ultraconservadora, Siguiendo la moda mundial.
India superó a China como el país con mayor población del mundo.
Mientras tanto, una Europa bastante desnortada sigue viendo cómo ganan poder e influencia cada vez más partidos de extrema derecha nacionalista, poco partidarios de la idea de Europa. Las caídas en la natalidad hacen necesaria la acogida de inmigrantes, lo que solivianta a una parte de la población nativa.
Las encuestas publicadas a primeros de diciembre, que sitúan a Nigel Farage como favorito si se celebraran elecciones en el Reino Unido van en esa misma línea.
(*) Esta es la segunda parte del artículo resumen anual que escribí, entre el 10 y el 20 de diciembre, para la revista IPMark. Tuve que corregirlo ante los acontecimientos que se produjeron días después. Las amenazas sobre Groenlandia también tomaron mayor fuerza en enero.