Hace unos meses, a la vuelta del verano, me contactaron desde la Universidad Nebrija para proponerme participar en la presentación de un libro: Audiencias y medios digitales: más allá del dato.
Pocas veces suelo negarme a este tipo de propuestas; mucho menos en esta ocasión: creo que la colaboración entre la Universidad y la empresa es fundamental, un proceso que, sin duda enriquece a las dos partes. En este caso, un libro de menos de 200 páginas, distribuidas en once capítulos, la colaboración es evidente y muy positiva. Nada menos que 7 universidades (Nebrija, Alicante, Alcalá de Henares, A Coruña, Valladolid, Vigo y Villanueva) y 9 empresas (Adbibo, Dentsu, YouGob, Clear Channel, Audioemotion, CRTVG, Audiometriza, LiveRamp y GFK) representadas por grandes profesionales de referencia en sus respectivos campos, componen la nómina de autores.
La presentación se celebró a finales de noviembre y fue un éxito, aparte de unos momentos muy agradables para mí y, creo, para el resto de los asistentes.

Aunque en esta ocasión mi participación se limitó a pronunciar unas palabras sobre la evolución de la medición de medios y el impacto de la digitalización y moderar después un coloquio muy interesante sobre medición digital, no es la primera vez que colaboro con universidades, bien con charlas, bien con capítulos en libros colaborativos. Contar mi experiencia, explicar lo que aprendí a lo largo de mis muchos años de desempeño profesional, es algo que me gusta hacer y pienso que puede venir bien a los alumnos que aspiran a trabajar en una profesión en la que yo he sido feliz y que está sometida a continuos cambios.
La idea de publicar libros que estrechen la cooperación entre los dos campos, quienes enseñan la profesión y quienes proporcionan la experiencia, parece muy lógica y positiva, aunque no siempre se ponga en práctica de la mejor manera.
En el campo de los medios, el que conozco mejor, el hecho de que instituciones como AIMC o empresas como Kantar, Gfk DAM y otras del sector proporcionen, como ya hacen en algunas universidades, sus herramientas para que los alumnos de los cursos de investigación y planificación practiquen en el manejo de datos, es un camino muy positivo que puede facilitar el mejor acceso de esos alumnos al trabajo real en empresas reales.
Todo mi apoyo desde aquí a las iniciativas que promuevan los acuerdos entre la universidad y las empresas, que nos llevarán a tener profesionales mejor preparados desde sus primeros pasos en el trabajo.
Y dada la actual evolución de la profesión publicitaria, también parece conveniente ampliar esa colaboración desde la empresas a facultades y escuelas que no estén especializadas en la comunicación publicitaria, sino que toquen el resto de actividades que son ahora necesarias en las empresas de nuestro mercado: matemáticas, sociología, psicología, modelización, inteligencia artificial y tantas otras que ya están o irán surgiendo en una actividad tan abierta y tan cambiante como la publicitaria.
(*) Escribí este artículo para el número de diciembre de 2023 de la revista IPMark, en cuya edición en papel se publicó.