Marzo fue un mes de lecturas interesantes y, como de costumbre, variadas.
El primer libro que terminé fue Los siguientes, mi primera lectura de Pedro Simón, un autor que me habían recomendado en varias ocasiones. Esta es una novela muy actual sobre temas que me tocan muy de cerca: el envejecimiento, las relaciones familiares o el dolor por un accidente de un miembro de la familia.

Los protagonistas son una familia con tres hijos muy diferentes (un ingeniero que ha triunfado en su vida profesional, el hermano que no terminó la carrera y ahora trabaja como vigilante y la hermana auxiliar de clínica) y un niño, hijo del ingeniero, que sufrió un accidente doméstico que le dejó muy perjudicado. Y, claro, el padre de los tres, el centro de casi todas las conversaciones.
Un retrato de la sociedad actual y de cómo trata a sus mayores. Los narradores son. por turno, los tres hijos, con algún añadido interesante.
Los siguientes son quienes quedan en primera línea cuando el padre muere. La primera vez que oí esa expresión fue cuando murió mi suegro y me la dijo uno de mis cuñados. Mi padre había muerto once años antes y yo no me consideraba siguiente. Pero parece que ya sí tocaba; afortunadamente han pasado muchos años desde entonces.
Un libro duro e interesante.
Continué con La llamada, de la argentina Leila Guerriero, uno de los libros que más me han gustado en los últimos meses y también uno de los que más me impresionaron. También fue uno de los libros que tuvieron mejores críticas el año pasado. Me lo recomendaron en el grupo de Lectores del que ya he hablado varias veces por aquí y que tantas veces aciertan en sus recomendaciones.

La llamada es un reportaje sobre la vida de Silvia Labayru, una joven montonera, secuestrada durante la dictadura, estando embarazada, que da a luz a su hijo sobre una mesa en la ESMA, donde posteriormente es violada por uno de sus guardianes. Un caso muy complejo, analizado desde muchos puntos de vista diferentes.
La vida de Silvia a partir de esos momentos es complicada, pero muy interesante. Tiene varias parejas, en Argentina y en España, donde vive durante muchos años antes de volver a su país, donde reside ahora.
Un libro muy bien escrito, a partir de entrevistas con muchas personas que le conocieron y que reflejan las fuertes contradicciones de la protagonista.
Al final del libro aparece Enrique Seseña, a quien yo conocí, poco, en la época, ya muy lejana, en la que los dos trabajábamos en RTVE.
Un reportaje apasionante, que me gustó mucho.

Ya he comentado por aquí alguna vez que Ray Loriga era vecino mío. Lo era hasta hace unas semanas, cuando se mudó a otra ciudad. En más de una ocasión me regaló alguno de sus libros y me lo dedicó. Cuando en marzo vi que había publicado TIM, una nueva novela, la compré en seguida y esperaba a que nos tomáramos una cerveza que nos llevábamos prometiendo varios años, para pedirle que me la firmara. Al final no pudo ser.
TIM es un ejercicio literario complejo y desconcertante, que cobra todo su sentido en las últimas cinco páginas (de 133; es un libro corto, como algunos otros del autor). Un ejercicio al borde del abismo; en algunos momentos dudaba de si el autor nos estaba tomando el pelo a los lectores o si había tenido algún problema cuando lo escribía. Unas dudas absurdas porque al final todo se entiende. Un libro sorprendente, que volveré a leer para ver lo diferente que resulta cuando ya se conoce el final.

También en marzo terminé Nexus, de Yuval Noah Harari, uno de esos libros que se leen (al menos yo) a lo largo de varias semanas. Creo que he leído casi todo lo que ha publicado Harari desde aquel primer Sapiens, que me recomendó, hace ya ocho años, Rafa Pérez. De los cuatro libros que he leído, no todos son igual de interesantes, pero todos tienen interés. Seguramente este uno de los que más.
Nexus es un recorrido histórico por las redes sociales, desde la prehistoria a las actuales; además es un análisis de los posibles desarrollos de la Inteligencia Artificial. ¿Es tan solo un gran avance o también una amenaza?
La visión histórica de la actualidad es siempre una perspectiva atractiva en la obra de Harari. En este caso profundiza en las redes sociales y las implicaciones de los avances científicos y tecnológicos en ellas y en la propia sociedad. La escritura y su papel en la fijación de los cánones, la imprenta y las persecuciones religiosas, hasta el presente con los ordenadores, internet y la Inteligencia Artificial.

Un libro plagado de reflexiones que hacen pensar y reflexionar, a la vez que invitan a hacerse un buen número de preguntas.
Como todos los libros del autor está plagado de citas y tiene una longitud considerable.
Terminé el mes de marzo con la lectura de Los amigos de mi vida, del escritor libio exiliado en Londres Hisham Matar. Era otra recomendación del Grupo de Lectores.
A partir de un atentado cometido por los hombres de Gadaffi frente a la embajada libia en Londres, el autor construye una bella historia sobre la amistad, el exilio, la familia, el amor y la guerra.
Una poesía oída por la radio durante la adolescencia ocupa un lugar destacado en la obra; y en la vida del protagonista.
Una novela muy bella e interesante. Y creo que es la primera vez que leo a un autor libio.
Cómo nos ayudas querido Eduardo con tus lecturas y sus críticas