Un gran profesional, una gran persona y un gran amigo.
José Carlos Gutiérrez se jubila después de 45 años de triunfos en el mercado publicitario.
Se suele decir que llegar a la edad de jubilación trabajando en el sector publicitario es casi imposible, especialmente si se han alcanzado los niveles más altos de las empresas.
José Carlos lo ha hecho y lo ha conseguido además con la admiración y el cariño de todos los que le hemos conocido. No creo que llegue al millón de amigos, pero no le faltará mucho. Y no le conozco ningún enemigo.
Tuve la suerte de trabajar con él alrededor de diez años, prácticamente toda la década de los noventa.
Cuando, hace unos días, Miguel Saldaña publicó en LinkedIn su elogio y su admiración por la persona y por el profesional con el que, él también, ha aprendido y disfrutado trabajando, yo comenté que José Carlos es el mejor jefe que he tenido a lo largo de mi vida profesional.
José Carlos contestó que nunca se había considerado mi jefe, sino un compañero.
A lo largo de mi carrera en las dos empresas en las que trabajé tuve cerca de una veintena de jefes, casi todos buenos, pero José Carlos es algo especial.
Nunca antes había tenido un jefe más joven que yo; no pasa hasta que no se cumple una cierta edad. Pero eso no impidió que nos entendiéramos perfectamente desde el primer día.
Cuando me di cuenta de que mi trayectoria en RTVE había llegado a un punto en el que el crecimiento era poco probable y pensé en encontrar otro lugar en el que desarrollar mi trabajo surgieron varias posibilidades.
No tenía mucha idea de lo que era una central de compras (entonces aún se llamaban así) pero era un sector en crecimiento tras la llegada de las televisiones privadas.
Conocía, poco, a José Carlos. Habíamos coincidido en la Comisión Técnica de AIMC y le había visto ganar el premio a la mejor ponencia en el AEDEMO de San Sebastián, donde yo también había presentado una.
El proceso de selección que acabó con mi llegada a Central Media fue largo e intenso; duró varios meses de entrevistas con todos los que formaban entonces el Comité de Dirección.

Una de mis razones para decidirme por Central Media fue José Carlos: aunque nos conocíamos poco provocaba en mí buenas sensaciones.
Siempre pensé que era José Carlos quien me había apoyado durante el proceso. No hace mucho tiempo, en una comida, él mismo me desveló que yo no había sido su candidato (no sé quién era, pero creo que fue un buen amigo común).
Pero que yo no hubiera sido su candidato no fue obstáculo para que desde el primer día fuera mi apoyo en todo. Yo era nuevo en ese lado del mercado, que era casi desconocido para mí. José Carlos me introdujo con autoridad y con cariño y pronto formamos un equipo, un gran equipo para lograr la mejor imagen posible para la empresa y hacer las mejores investigaciones posibles con el presupuesto que manejábamos.
En los casi diez años que trabajamos juntos se forjó una buena amistad, que todavía sigue, un cuarto de siglo después.
Gracias a su ayuda también, conseguimos formar un equipo de investigación que fue referencia del mercado durante muchos años.
Pasamos juntos muchos momentos buenos y otros no tanto, pero siempre colaboramos y nos apoyamos para conseguir lo mejor para la empresa y para todos los que la componíamos. Los dos pensamos siempre que las personas eran el mejor valor de la empresa y el que había que potenciar.
José Carlos había alcanzado una posición que le abría las puertas para una gran trayectoria internacional en el grupo en el que trabajábamos cuando nos sorprendió a todos con su decisión de emprender un nuevo rumbo.
El motivo de su partida retrata muy bien su personalidad: siempre generoso, había adoptado a un niño al que quería dedicar más tiempo que el que su posición le iba a permitir.
Y nos dejó e hizo de su hijo una gran persona, que ya le ha dado dos nietos a los que ahora podrá ver mucho más.
En su nueva empresa siguió haciendo una gran labor y creando grandes equipos con los buenos profesionales que seleccionaba o ayudaba a elegir.
Pero, de nuevo su generosidad, José Carlos no se conformó con trabajar en su empresa y hacer una gran labor. Siempre ha mantenido una magnífica colaboración con las asociaciones del sector, con las que ha colaborado desde puestos de dirección. Presidió AEDEMO, la asociación de investigadores, durante un periodo; aumentó su colaboración con la investigación presidiendo en otro momento la AIMC, que investiga los medios, y en su última etapa profesional ha presidido La FEDE, a la que ha ayudado a convertirse en la asociación más importante de empresas publicitarias en España.
Dice que se va a apartar de todo lo que tenga que ver con la profesión. No me lo creo del todo; resulta difícil creerlo en una persona tan inquieta y entregada, pero si así lo hace lo tendrá muy merecido.
Estoy seguro de que, haga lo que haga, lo hará bien y disfrutará de lo que le depare la vida.
Espero, confío en, seguir contando siempre con su amistad.
Él seguirá contando, como desde el primer momento en que le conocí, con mi admiración.
Es imposible no disfrutar de esta reseña que, adaptando al relación particular que hayamos tenido cada uno con José Carlos podríamos firmar sin dudarlo.
Gracias Eduardo.
Gracias por tu comentario, Miguel Ángel: Sí, José Carlos es una referencia para muchos de nosotros.
Querido Eduardo.
Me has abrumado con tanto elogio, que no merezco.
Siempre has contado con mi amistad y apoyo, y así seguirá siendo.
Agradezco enormemente tus palabras, que acabo de leer tras disfrutar del día de Reyes con mis nietos.
Te mando un fuerte abrazo, que espero darte muy pronto en persona, y te deseo un feliz 2025.
Gracias a ti por comentar…y por ser como eres.
Era difícil reflejar en un artículo corto toda la admiración que te tengo. Seguramente me he quedado corto.
Estoy deseando que nos veamos y podamos darnos ese abrazo y charlar largo y tendido.
De momento, un abrazo virtual por aquí.
Gracias por todo.
Eduardo, qué bien has retratado a nuestro amigo José Carlos. Es muy cierto que su profesionalidad y trabajo han sido reconocidos en el sector, pero creo que hay pocos que conocen este aspecto humano que has podido captar en el artículo. Tuve la suerte de trabajar un poco con él (y contigo) a finales de los 90 y en otras ocasiones cuando ya estaba en Alma Media. Espero que vayas a regalarle un ejemplar del libro «#JubilARTE» para que coja ideas de como pasar «Los segundos cincuenta años de nuestra vida»…yo lo sigo a rajatabla desde hace 7 meses. Un abrazo
Muchas gracias, Lawrence.
Me alegro de que te haya gustado.
¡Buena idea! No se me había ocurrido regalarle JubilARTE, pero lo haré.
Un abrazo.
Suscribo todo lo dicho Eduardo. Es un crack. Oye, y muy buena la foto de los tres mariachis… Qué buenos recuerdos de CM.
Gracias por tu comentario, Jesús. Sí; fue una buena época aquella de Conde de Peñalver.